Los Cactus pertenecen a la familia de las Cactáceas, dentro del grupo de las plantas suculentas que su característica más propia son las clásicas espinas.
Son plantas que se encuentran sobre todo en el continente americano pero también se pueden encontrar especies en algunos países de África, por lo que se cree que eran típicas únicamente de América de la época en que estaba unida al continente africano.
Son una especie de las más antiguas que hay en el planeta, estimándose que pueden existir sobre la tierra desde hace 30 o 40 millones de años.
Se han descubierto más de 200 géneros de cactus que alcanzan a 2500 especies diferentes, que tienen en común sus características más típicas de tener espinas en lugar de hojas.
Estas plantas logran adaptarse y vivir en las condiciones climáticas más adversas, pudiendo sobrevivir en zonas áridas donde el agua escasea y la tierra se encuentra muy seca.
Debido a su tolerancia fue que comenzaron a cambiar sus hojas por espinas, para de este modo aprovechar y almacenar mejor el agua, previniendo de un modo eficiente su evaporación por la transpiración, además de servir también como defensa y modo de protección ante los ataques de los animales sedientos.
Las espinas no son otra cosa que sus hojas, que con el paso del tiempo fueron mutando y se transformaron para lograr la supervivencia.
Son plantas que pueden tolerar sin problema tanto los climas altos como las bajas temperaturas, no así la humedad, por lo que las zonas húmedas no son lugares donde se encuentren estas especies. La combinación frío y humedad es muy adversa para estas plantas.
Dentro de los cactus siguen existiendo dos géneros que aún poseen hojas, Pereskia y Pereskiopsis, que sus hojas suculentas pueden alcanzar los 25 cm de largo.
Los cactus como plantas domésticas
Este tipo de plantas pueden vivir perfectamente en espacios reducidos por lo que es muy común verlas en patios, casas y terrazas.
Una gran ventaja que tienen es que no requieren de un cuidado ni un riego minucioso a diferencia de otras plantas, ya que están acostumbradas a condiciones de vida adversas.
El consumo y la plantación de estas especies se ha popularizado en los últimos tiempos y se sigue incrementando año tras año.
A pesar de necesitar pocos requerimientos hay algunos cuidados que son importantes para que los cactus vivan sanos y fuertes. La iluminación es muy importante, si bien no es recomendable que reciban sol directo de modo intenso, necesitan luz para no debilitarse, un síntoma de falta de luz es el color pálido de sus tejidos.
Algunos consejos para que crezcan fuertes y saludables:
- No regarla en los meses de invierno.
- No colocarle abonos ricos en materia orgánica, arcilla ni nitrógeno.
- Ubicarla en un sitio donde haya buena iluminación y uniforme.