La luz es fundamental en la vida de las plantas, ya que es ella la que permite la fotosíntesis. Las plantas sometidas a condi
ciones favorables de luz, se desarrollarán fuertes y saludables.
Falta de luz:
Cuando falta la luz, las plantas no realizan correctamente la fotosíntesis, y crecen más despacio y más débiles. Los síntomas de este problema en general son, la tonalidad amarillenta de sus hojas o la falta de color.
Hay otros síntomas que muestran que una planta no se encuentra en el lugar más adecuado:
• Escaso crecimiento durante el verano.
• Hojas y tallos alargados y casi sin color
• En los ejemplares que tienen flores, las mismas se caen tempranamente. O puede que no lleguen a florecer
• Crecimiento desordenado y excesivo
• Las hojas nuevas nacen amarillentas o pálidas
Exceso de luz :
Las plantas que están expuestas a demasiada luz, o a los rayos solares directos, pueden ser dañadas seriamente. Es conveniente que a partir de la primavera se retiren de la exposición directa, aún los que requieren de muchísima luz.
La aparición de manchas blancas, y luego marrones y resecas, indica serios problemas. Algunos síntomas son:
• Hojas de aspecto apagado y sin vida
• La planta luce marchita durante las horas más calurosas del día
• Los bordes de las hojas, se muestran quemados y marrones
• La planta se inclina hacia el lugar contrario al que recibe la luz.
• Las hojas pierden color.
Algunas estrategias de aprovechamiento de las zonas de luz:
• Pleno sol- reciben al menos seis horas de sol directo al día, sirven para cultivar vegetales, frutas, rosas y flores en general. Hay plantas que se benefician del sol de la tarde, porque las protege de las heladas.
• Parte de sombra- son jardines que reciben menos de seis horas de sol directo diarias, y luego permanecen en una sombra espesa. Sirven para cierto tipo de plantas.
• Sombra débil- las plantas ubicadas bajo árboles espesos, reciben luz indirecta.
• Sombra completa- estas zonas sólo son aptas para plantas que no requieran luz directa, y muy poca luz indirecta.