Los cuidados incorrectos de nuestras plantas, suelen provocar que éstas se debiliten y queden expuestas al ataque de enfermedades y plagas. También la poda defectuosa puede contribuir a la aparición de hongos, y podredumbre en la zona podada.
Algunas plagas:
• Cochinilla algodonosa (Pseudococcus obscurus)- Es un insecto de envoltura de cera blanca, ataca al bonsái debilitándolo. Se ubica en las ramas y el tronco, en ocasiones, pueden infectar también las raíces.
Control: es un insecto de temperaturas cálidas, por tanto emplear aire acondicionado es una buena medida. Se elimina manualmente aplicando alcohol metílico con una bola de algodón. También es buena medida, aislar al bonsái enfermo, pues podría contagiar a los otros ejemplares.
• Pulgón lanígero (Eriosoma Lanigerum)- de color marrón, este pulgón se cubre a sí mismo con una capa de cera lanosa blanca, y puede representar una amenaza seria. Se alimenta con las ramas pequeñas y delgadas de varias clases de bonsái, preferentemente los de fruto y flor, como el manzano (Malus), cotoneaster, y espino (Crataegus). Las ramas atacadas por este insecto pueden presentar muerte progresiva, y en el caso del manzano puede darse la formación de un chancro.
Control: emplear insecticida de contacto y sistémico, en un programa de pulverizado. También se puede eliminar manualmente con una bola de algodón embebida en aguarrás mineral.
• Araña roja (Tetranychus urticae)- son pequeños ácaros que atacan a varios tipos de bonsáis, tanto de interior como de exterior. Cubren el follaje con una seda sumamente fina sólo visible al trasluz. Las hojas se debilitan, cambian de color y mueren. Control: ventilar para controlar la temperatura, y pulverizar las hojas con agua limpia una vez al día, ayuda a eliminar estos parásitos, pues a estos ácaros les gusta el calor y los lugares secos. Un programa de pulverizado con insecticida elimina durante todo el año a estas arañas.
• Cápsidos – son de color amarillo a verde, ocasionalmente en su juventud, devoran las flores y hojas nuevas de manzanos y espinos.
Control: durante el invierno pueden encontrarse los huevos de estos insectos escondidos en las partes más delgadas del bonsái, se pueden eliminar manualmente con una bola de algodón embebida en alcohol metílico, excepto en época de floración.
• Hormigas – las hormigas atacan de diversas formas al bonsái, realizando túneles y nidos en la tierra, llevándose las semillas pequeñas de la bandeja, pero en sí es muy poco lo que atacan al bonsái. Por lo general sólo aparecen cuando hay presencia de pulgones en el bonsái, pues la hormiga se alimenta de la sustancia melosa que éstos producen.
Control: encontrar y destruir los nidos, generalmente están cerca de la zona del árbol. Si los nidos están en la maceta, trasplantar y cambiar la tierra. Seguir un programa de pulverizado para controlar los áfidos del bonsái.
Enfermedades del bonsai:
• Manchas de coral – producidas por un hongo, el Nectria Cinnabrina, que ataca a casi todos los bonsái, causando la muerte progresiva, haciendo necesaria una poda drástica del mismo para salvarlo. Cuando el bonsái es atacado por este hongo, se corre el riesgo de que infecte a otros ejemplares, por lo que en casos graves, es mejor quemar el ejemplar enfermo para exterminar el hongo completamente. Las manchas de coral, son color rosa asalmonado y tienen el tamaño de la cabeza de un alfiler.
Control: Prevención- la higiene es el factor más importante para prevenir este hongo, por lo que al podar un bonsái infectado, retirar cuidadosamente los restos y quemarlos. En los bonsái de exteriores, comprobar que no queden restos de tocones de viejos árboles, de ser así retirarlos y quemarlos. Comprobar el estado de todos los objetos de madera vieja cercanos al bonsái, pueden contener el hongo en las partes ocultas, y de este modo contagiar al bonsái. Plantar al bonsái en suelo limpio libre de plagas y enfermedades. Al realizar las podas, comprobar que los cortes sean cercanos a una unión o un ángulo que permita que el agua se deslice fácilmente. Limpiar siempre las herramientas de poda con alcohol metílico. Pintar las heridas de poda con sellador inmediatamente después de la poda. Controlar la enfermedad y aplicar fungicidas sistémicos. La poda es la mejor cura para esta enfermedad, el corte debe efectuarse a varios centímetros de la zona enferma. En ocasiones es mejor quemar el bonsái pues la infección a tomado demasiado.
• Muerte progresiva – esta enfermedad puede ser ocasionada por hongos, bacterias , chancro, cochinilla (que además ayudan a la introducción de hongos en el bonsái), virus, viento, heladas, podas mal realizadas. Por tanto lo mejor es intentar identificar la causa de esta enfermedad para poder combatirla con cierto éxito.
Control: podar las ramas enfermas por la parte sana. Tapar la herida con sellador con fungicida. Quemar la madera enferma. Seguir un programa de pulverizado con fungicida durante toda la etapa de crecimiento del bonsái.
• Podredumbre gris – su nombre científico es Botrytis Cinerea, ataca los brotes y causa la muerte progresiva en las partes leñosas de algunos bonsái de interior. En la zona afectada crece un moho lanudo de color gris.
Control: evitar regar en exceso en especial durante los meses fríos. Dar buen drenaje a las bandejas y macetas. Podar el bonsái eliminando las ramas cruzadas, para permitir la circulación del aire. Añadir fungicida con cobre al agua de riego de los plantones y pulverizar con fungicida durante la etapa de crecimiento.