Poda de arboles
La poda de arboles es una tarea esencial para que el árbol desarrolle una estructura fuerte y una forma agradable. Si se realiza una poda de formación adecuada, el árbol no requerirá mucha
poda de mantenimiento.
Distinguimos tres tipos de poda de arboles ornamentales:
Poda de formación.
Poda de mantenimiento.
Podas excepcionales.
La poda de arboles:
La poda de arboles se rige por unos cuantos principios sencillos:
• Antes de realizar un corte, debemos tener un propósito, porque el mismo puede cambiar el crecimiento del árbol.
• Una poda de arboles eficiente pasa por una técnica adecuada.
• La cicatrización del árbol es diferente a la de los animales. Cada herida es cubierta por tejido pero permanece en las capas inferiores.
• Un corte pequeño causará menos daño que uno de importancia, por eso es importante podar cuando el árbol es joven, para evitar los grandes cortes que deberíamos hacerle de esperar hasta
que sea adulto.
El corte en la poda de arboles:
El sitio donde se practica el corte de poda es importantísimo, para lograr una buena respuesta del árbol respecto al crecimiento y cierre de la herida. Los cortes deben realizarse por fuera del collar de la rama, porque es en el collar donde están los tejidos, y es preferible no herirlos. Si debemos acortar una rama permanente, debemos hacerlo hasta una rama o yema lateral. Los cortes entre yemas pueden originar descomposición en el tronco.
Las herramientas de la poda de arboles:
Para la poda de arboles es importante emplear las herramientas adecuadas. Para árboles jóvenes, se puede emplear tijeras de poda de una mano, preferentemente las de hoja curva, sobre las de hoja recta. Los cortes mayores se hacen con tijeras de podar a dos manos, o se emplea un serrucho de poda. Las tijeras de recortar setos no sirven par árboles. Para todas las herramientas, es imprescindible que estén limpias y bien afiladas.
Procedimiento de poda de arboles:
Es necesario establecer una estructura de ramas primarias, que sirven de estructura, mientras el árbol es joven. Las ramas estructurales, forman el esqueleto del árbol adulto. Si la poda de arboles se hace desde el comienzo, el árbol se desarrolla fuerte y requiere menos poda de mantenimiento. Se busca establecer un tronco fuerte y ramas robustas, con una separación acorde. En una técnica correcta, se eliminarán las ramas estructurales débiles, manteniendo la forma natural del árbol. Para mantener un único líder dominante en un árbol joven, las ramas secundarias no deben sobrepasarlo, y no debemos despuntarlo. Si el árbol desarrolla tallos codominantes, se debilitará la estructura. Las ramas laterales favorecen el desarrollo de un tronco robusto. En ocasiones dejaremos algunas de estas ramas temporalmente, para que protejan al tronco del sol y lesiones, deben mantenerse cortas para que no obstruyan a las permanentes.